Así investigamos tendencias
Code Studio
AUTOR
Stefanie Suárez
FECHA
Siempre me ha interesado entender qué viene después. No desde la curiosidad de adivinar el futuro, sino desde la necesidad (o sinceramente, desde la ansiedad) para tomar mejores decisiones hoy. Hace algunos años tomé un diplomado enfocado en la interpretación del presente y la creación de escenarios de futuros posibles. Ahí descubrí que existían múltiples maneras de analizar el contexto para identificar cambios en comportamientos y valores, además de metodologías de estudios y plataformas globales que investigan tendencias desde distintos enfoques. Tener acceso a estas plataformas y estudios nos empujó a construir algo propio: tomar esa base teórica y científica, pero adaptarla a inquietudes propias, a nuestra forma de diseñar y, sobre todo, al contexto del mercado para el que diseñamos.
En Code Studio entendemos las tendencias como transformaciones profundas en valores, comportamientos y sistemas. No trabajamos con modas ni con “lo nuevo”; más bien buscamos anticiparnos a cómo las personas vivirán y consumirán en el futuro.

A lo largo de estos casi cuatro años, nuestra metodología ha evolucionado y hoy el resultado es un sistema de filtros progresivos que nos permite pasar del análisis del contexto global al diseño aplicado, sin perder sentido cultural. Nuestro objetivo no es predecir el futuro, sino diseñar respuestas relevantes y conscientes para él.
El primer filtro de nuestra metodología es el análisis de seis ejes: sociedad, tecnología, medio ambiente, política, industria y creatividad. Este análisis nos permite identificar megadirecciones a largo plazo; es decir, mapear aquello que transformará el contexto global en los siguientes años. Este enfoque se alinea con modelos clásicos de foresight y con autores como Alvin Toffler, quien explica que los grandes cambios culturales surgen de transformaciones que alteran nuestra forma de vivir.
A partir de estas primeras conclusiones, aplicamos un segundo filtro que nos permite traducir el contexto en cultura. El resultado son macrotendencias culturales que analizamos desde distintos ángulos. El primero es la temporalidad del cambio: no basta saber qué cambia, sino a qué velocidad y en qué momento. El segundo es el imaginario visual, ya que las manifestaciones visuales no son decoración, sino un lenguaje que permite identificar cómo una macrotendencia se vuelve visible y reconocible. El tercero es la regionalidad, porque las tendencias no se manifiestan igual en todos los territorios. Finalmente, analizamos valores y necesidades: buscamos entender qué está intentando resolver esta tendencia a nivel humano. Esta última parte es la más importante, ya que una tendencia sólo existe cuando responde a un cambio de valores y necesidades, no solo a comportamientos visibles.



Cuando el estudio se realiza para un cliente específico, incorporamos un tercer filtro: el lente de la marca. Esto nos permite interpretar las macrotendencias desde la identidad, narrativa y estrategia de cada marca. Así evitamos resultados genéricos y aseguramos una diferenciación real y congruente con su propia estrategia.



El cruce entre estos tres filtros da como resultado las tendencias CMF que definimos. Dependiendo del propósito, estas se materializan en estrategias, productos, espacios, contenidos editoriales o herramientas de venta. En el caso de nuestros propios proyectos, como Code Review, se traducen en reportes donde analizamos el día a día.




El propósito de compartirte esta metodología es mostrar que, para nosotras, el CMF no es un resultado estético, sino una herramienta de lectura contextual. En nuestra práctica, los colores, materiales y acabados funcionan como traductores de valores, tiempo y contexto. Por eso nuestra metodología funciona. Conectas, muchas veces sin darte cuenta, con los productos, espacios o marcas que pasaron por este proceso, porque su diseño responde a lo que estás viviendo en tu día a día. Y es que, aunque vivamos en México, Italia o Japón, a todos nos impacta el mundo que nos rodea.